Personas con discapacidad

Una persona con discapacidad tiene la peculiaridad de que algún tipo de alteración no le permite desempeñar las tareas del día a día de una forma normal. Si bien, existe la posibilidad de que lleve una vida óptima, lo puede hacer con algunas dificultades.

Existe una tipología diferente para cada tipo de discapacidad, ya que estas pueden ser crónicas o puntuales. Además de ellos, las discapacidades pueden deberse a diversas razones, que pueden ser tanto de tipo físico, como mental, intelectual o incluso sensoriales.

Tipos de discapacidad

Estos tipos de discapacidades de pueden distinguir por diferentes razones evidentes.

En primer lugar, las razones físicas hacen referencia a la limitación del propio cuerpo de las personas por razones de ausencia o atrofia. Por ejemplo, una amputación o alguna enfermedad degenerativa como la artrosis son los principales casos de discapacidades físicas.

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Las discapacidades mentales o intelectuales pueden deberse a diversas enfermedades que afecten a la cognición de los individuos. Según la enfermedad y su evolución se pueden tener diferentes grados de minusvalías. Por ejemplo, enfermedades como la depresión o el Alzheimer son consideradas discapacitante, al igual que otras enfermedades de carácter mental, neurodegenerativas etc.

Por último, las razones de discapacidad sensoriales incluyen patologías que afecten a los sentidos de las personas. Estos pueden ser la sodera, la visión reducida o total, problemas o retrasos en el habla etc.

Causas de discapacidad

Al igual que en otras enfermedades o problemas de salud, existen una serie de factores de riesgo que contribuyen al diagnóstico de discapacidades.

1. Factores de riesgo sociales:
los cuales son accidentes puntuales o eventos aislados.

2. Factores de riesgo sanitarios:
aquí, las discapacidades son causadas por alguna enfermedad previa de las personas.

3. Factores de riesgo ambientales:
estos factores de riesgo incluyen todos aquellos aspectos con los que están en contacto las personas. Pueden ser la contaminación, la toxicidad de determinados productos etc.

Estas condiciones de discapacidad reducen considerablemente la calidad de vida de quienes la padecen. Algunos aspectos clave de su día a día se ven afectados como por ejemplo la movilidad y la comunicación. De igual modo, tareas diarias y cotidianas se vuelven un reto para las personas y, por lo tanto, la ayuda de terceros se vuelve inevitable.

Inclusión de las personas discapacidad

Las personas con discapacidad pueden presentar diferentes problemas para desenvolverse dentro de la sociedad. Para ello, diferentes asociaciones han promovido que el gobierno desarrolle leyes de dependencia y de ayuda a las personas discapacitadas. De este modo, se garantiza que las personas con discapacidad puedan tener una vida social activa y puedan incluirse en diferentes actividades.

Diferentes leyes como la Ley LISMI y o la Ley de Equiparación de Oportunidades promueven esta visión inclusiva de la dependencia. Por lo tanto, el tener en cuenta estos aspectos, hace que las personas con discapacidad disfruten de todos los derechos fundamentales y no sean discriminadas por ninguna razón.

La ley LISMI, por lo tanto, busca paliar las dificultades diarias de las personas discapacitadas. Los beneficios que recoge dicha ley se aplican a las personas con un grado de discapacidad superior al 33%. Aquellas personas que tienen un grado de dependencia superior a un 65% cuentan con otros beneficios adicionales, hay beneficios que coinciden para ambos grupos.

Los grados de discapacidad, tal y como lo conocemos en la actualidad, está fijado en unos baremos que son recogidos en el Real Decreto 1971/1999 de 23 de diciembre. Este grado de discapacidad será estudiado de forma conjunta con determinados factores sociales, el entorno familiar que tenga la persona dependiente y la situación educativa y laboral.

Tratar a personas discapacitadas

Las leyes actuales tratan de proteger los derechos y las oportunidades de las personas discapacitadas. Sin embargo, también es muy importante saber cómo tratar con estas personas. Independientemente del grado que tengan de discapacidad, pueden mantener una conversación perfectamente, por ello hay que esforzarse por fomentar la comunicación y el entendimiento. Siempre tiene que ser al ritmo que se vaya estableciendo.

También hay que evitar usar términos peyorativos o situaciones que puedan incomodar a las personas con discapacidad. Por ejemplo, hablar de minusvalía, retraso, locura, deformidad etc. Todas estas son maneras de hablar que hieren la sensibilidad de las personas con alguna discapacidad.

¿Qué necesitas?

¿Podemos ayudarte?

Ayudar a personas discapacitadas

Como hemos dicho antes, para ayudar a personas con discapacidad hay que saber cómo tratarlas. Por ello, hay que evitar conductas inapropiadas y habrá que comportarse de manera afín a las diferentes necesidades de las personas.

Se deberá ayudar a una persona discapacitada siempre que ella lo pida. Ofrecer la ayuda también es importante, pero nunca hacerlo sin que nos dé su permiso. Esto hará que la persona discapacitada se sienta desacreditada y lo que se pretende es fomentar su autonomía en todo momento.

Hay que comprender sus necesidades en todas las situaciones, así que no se deberá mostrar intenciones de rechazo hacia sus capacidades.

Según las necesidades, será una muy buena opción adaptar el hogar de la persona con discapacidad. Esto hará que, dentro de su propio entorno, la persona tenga más facilidades y el día a día no le suponga una barrera ni un impedimento.

Por lo tanto, lo principal será atender a las necesidades que tenga las personas discapacitadas y ayudar exclusivamente cuando sea necesario. Si, por causas de un alto grado de dependencia, se necesitasen las labores de un cuidador, esto deberá ser siempre y cuando la persona dependiente esté de acuerdo.

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Cuidar a una persona mayor dependiente: Cuidado mayor

Las cuidadoras de ancianos son personas que están preparadas para realizar tareas de acompañamiento y trato con mayores en situación de dependencia o discapacidad. En primer lugar, las cuidadoras de ancianos a domicilio se encargan se preservar el orden en el entorno de nuestros mayores. Este se debe a que la persona mayor se siente siempre más cómoda en el hogar, que es el sitio que conoce. Su lugar de confianza y donde se siente seguro. Por eso se suele optar por una cuidadora de ancianos en lugar de una residencia.

Las tareas de una cuidadora son varias. No obstante, una de las principales es la de contribuir al bienestar de la persona mayor. Para ello la cuidadora se encarga de los cuidados esenciales de los mayores. Administración de medicinas, cuidados básicos, desplazamientos etc.

Muchas veces los encargados de cuidar a la persona mayor con discapacidad son sus propios familiares, nadie como ellos los puede conocer mejor. No obstante, esto también puede causar otro tipo de problemas de tiempo, sentimentales etc. Los servicios de cuidado a domicilio pueden descargar de esta presión a los familiares al mismo tiempo que se asegura el bienestar de la persona mayor.

Si estás pensando en contratar un cuidador, en Cuidado mayor tenemos experiencia con personas mayores con alguna discapacidad y nos encargamos de que nuestros cuidadores sepan cómo realizar los cuidados pertinentes en todo momento. Somos conscientes de que no es una situación fácil, por eso nos encargamos de que el proceso esté guiado en todo momento.

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