¿Cómo continuar con el duelo?

Por 26 diciembre, 2018 mayo 9th, 2019 Neuropsicología

Cómo lidiar con el duelo

“¿Qué me ayuda en mi duelo?”. En este segundo post hablaré de algunos aspectos que pueden ser positivos para afrontar la pérdida de un ser querido o una enfermedad larga. Al final, no deja de ser un duelo anticipado, como comenté en el post anterior. En primer lugar, tenemos las lágrimas como poder terapéutico para liberarnos y desahogarnos ante un momento difícil. En segundo lugar, encontramos la búsqueda de contacto con el exterior, es decir, con nuestra familia, nuestros amigos (…).

En estos momentos, una escucha activa por parte de nuestro acompañante (sentir que puedes hablar de lo ocurrido, sin sentirte juzgado). O un abrazo sincero en medio del dolor, tiene infinitos beneficios para la persona que está sufriendo. Estaríamos trabajando la soledad. En tercer lugar, un aspecto que ayuda a este difícil afrontamiento es sentir y trabajar el recuerdo que tenemos con estas personas que ya no están con nosotros.

En estos momentos una escucha activa por parte de nuestro acompañante, puede brindar beneficios para la persona que sufre.

Recordar sanamente pudiendo narrar situaciones del pasado conjuntas, evocando hechos, imágenes etc. contribuye a colocar a nuestro familiar en un lugar en nuestro corazón. Donde finalmente no haga daño. Olvidar los recuerdos que tenemos con nuestro familiar (que es lo que intentamos hacer en muchas ocasiones con el fin de “no sufrir”), no es lo más adecuado. Por último lugar, en el caso de sentir mucho dolor en un duelo o pensar que lo que estamos viviendo es un duelo que se ha complicado, resulta fundamental pedir ayuda.

¿Cuándo necesito ayuda profesional?

Como mencioné en el post anterior, el hecho de vivir el fallecimiento de un ser querido supone vivir muchas reacciones complejas. Sin embargo, existen algunos indicadores que pueden darnos una idea para “sospechar” que nuestro duelo es patológico. Entre otros, la falta de respuesta o una respuesta que sea débil ante una pérdida en principio, significativa.

Otras pueden ser un embotamiento afectivo que se prolonga mucho en el tiempo. Sentir las emociones de forma desmedida mucho después de la pérdida, la imposibilidad de hablar del fallecido tiempo después sin sentir mucho dolor, la dificultad para desprenderse de las pertenencias del ser querido o, bien, un desprendimiento muy precipitado e inmediato (evitación fóbica). También la evitación de cualquier recuerdo, la presencia de muchos cambios físicos, consumo de ciertas sustancias. (Bermejo, J.C. en su libro “Estoy en duelo”).
Antes de terminar este post que nos acerca al proceso del duelo, voy a intentar exponer brevemente una pregunta que todos nos planteamos. ¿Por qué me pasa esto a mí? ¿Por qué mi madre tiene enfermedad de Alzheimer? ¿Por qué…?.

Estas preguntas que nos hacemos frecuentemente, no queremos las respuestas porque no las tenemos y, de forma racional, somos conscientes de ello. Son preguntas que nos asaltan desde el corazón y que, lo que necesitamos en el fondo es desahogarnos. Tener a alguien con quien compartir esta cuestión, necesitamos sentirnos acompañados.

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Un comentario

  • Diana Rodriguez dice:

    Hola Virginia, yo puedo contar mi experiencia personal. Perdí a mi marido hace ya varios años y tuve la necesidad de borrar todo aquello que me recordaba a él. El duelo se me hizo muy duro durante los primeros años y no fui capaz de afrontarlo salvo viajando mucho y viviendo lo que llaman la vida loca. Incluso me separé de mis hijos para no acordarme de mi ex marido. A día de hoy no he logrado superar aquella pérdida aunque la mitigo como buenamente puedo. Quizá todo esto fue muy precipitado, su pérdida no fue debida a una larga enfermedad, o la vejez, o porque fuese mayor, simplemente a un infortunio que se lo llevó de pronto, yo creo que no tuve tiempo de mentalizarme y hacer el luto de “sopetón” no es nada sencillo… ese es mi caso, aún tengo el corazón roto. Gracias. Diana.

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