¿Puedo cuidarme y disfrutar?

Por 11 abril, 2018 mayo 9th, 2019 Bienestar

¿Qué implica la palabra “estilo de vida”?

Los estilos de vida son los comportamientos habituales de una persona. Se tiene en cuenta, claro está, que ser una persona supone tener pensamientos, emociones y acciones. Por tanto, los estilos de vida se pueden modificar o dicho de otra manera, ¿es posible cuidarse y a la vez disfrutar? Sí, a partir de ahora se darán sugerencias para salir de algunos hábitos que nos perjudican y crear otros que nos ayuden a mejorar nuestra calidad de vida.

¿Cuáles son los estilos de vida que ayudan a un estado de bienestar?

Los estilos de vida que favorecen un estado de bienestar son:

  • Alimentación equilibrada y variada.
  • Intentar disminuir los hábitos tóxicos.
  • Ejercicio físico adecuado.
  • Sistemas de apoyo social y sanitario.
  • Estimulación mental y actividades culturales.

Hay un aspecto muy importante a tener en cuenta para lograr un bienestar y llegar a tener un buen estilo de vida y es conseguir un equilibrio emocional.

Y ¿cómo llegar a tener un buen estilo de vida?

Hay un aspecto muy importante a tener en cuenta para lograr un bienestar y llegar a tener un buen estilo de vida y es conseguir un equilibrio emocional.  Se ha visto la relación tan estrecha que hay entre la parte biológica y la parte psicosocial de una persona. Por ejemplo, si llevamos mucho tiempo con una situación que estresante para nosotros posiblemente nuestro cuerpo será más susceptible a contraer enfermedades. Al igual que, si estamos enfermos durante un tiempo más o menos prolongado va a implicar cambios a nivel social.

¿Por qué es tan difícil tener un buen estilo de vida y, por tanto, lograr este equilibrio emocional?

Cuando vamos cumpliendo años se dan muchos sucesos que son vitales en nuestra historia de vida. Éstos dificultan lograr este bienestar o estilo de vida más adecuado, entre otros, la pérdida de seres queridos, pérdida en el estatus socioeconómico, mayor dificultad para la movilidad lo que supone una mayor dependencia, pérdida de funciones sociales (…).

Entonces, ¿llevar un mal estilo de vida es tan importante?

Está claro que todos estos factores influyen en la aparición de sentimientos de soledad, inseguridad, afectando a la salud y al equilibrio de todas las personas. Además, vamos más allá diciendo que:

  • 60% de los dolores de cabeza se producen simplemente por tensiones emocionales.
  • Problemas de corazón están muy relacionados situaciones de ansiedad sostenida en el tiempo y como abordamos los problemas cotidianos.
  • Soledad está relacionada con la falta de habilidades sociales.
  • Molestias musculares y articulares pueden estar relacionadas con la falta de ejercicio físico.

Y,  en el caso de las personas mayores, ¿se puede cambiar el estilo de vida?

En el caso de las personas mayores hay muchos hábitos y estilos de vida que están adquiridos y mantenidos desde hace muchos años (por ejemplo: ingesta de alcohol, uso y abuso de la sal..). En este caso, tenemos que ser conscientes que existirán más dificultades para el cambio porque son comportamientos muy interiorizados en nosotros. Además, se le une el hecho de que comportamientos saludables (por ejemplo: hacer ejercicio regularmente o comer determinados alimentos) puede no ser la opción más agradable o placentera a corto plazo aunque seamos conscientes que en el tiempo es beneficioso.

Claves para empezar a cambiar nuestro estilo de vida:

  • Recibir información: informarnos sobre los aspectos positivos y negativos de los cambios que vamos a comenzar a hacer es un paso fundamental. Pero conocer las consecuencias negativas no es suficiente sino que tenemos que conocer nuestras actitudes, es decir, lo que sentimos de este cambio (por ejemplo: no puedo, total para qué, ya no estoy para eso….). Estas actitudes que, en muchas ocasiones no son ciertas, van a ser una losa para realizar los cambios que queramos hacer.
  • Introducir nuevos comportamientos: por ejemplo, quiero empezar a hacer ejercicio después de mucho tiempo sin hacer. Lo importante en este caso es asociar el comienzo de ponerme en forma con situaciones que me supongan poco esfuerzo. Como idea puede ser incluir el ejercicio en nuestra rutina. Así, subir y bajar escaleras en vez de ir por el ascensor, bajarme una parada antes del autobús para andar un poco, dar un paseo por un parque viendo la naturaleza (…).

De forma sencilla, si asocio el cambio que quiero llevar a cabo con algo agradable tendré más posibilidades que se convierta en un hábito y que se mantenga en el tiempo.

  • Eliminar comportamientos: de nuevo pensar en los beneficios que tendrá por ejemplo, reducir el consumo de azúcar en mi dieta si tengo diabetes o reducir el consumo de sal si tengo problemas de hipertensión. Si es necesario incluso recomendaría apuntarnos todos estos beneficios en un trozo de papel y llevarlo siempre con nosotros para leerlas siempre que lo necesite.

En resumen, claro que se puede cambiar, mejorar nuestro estilo de vida y nuestros hábitos sabiendo que son cambios a largo plazo dándonos tiempo para aprender y oportunidades para equivocarnos y volver a empezar.

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Un comentario

  • Doris Gonzalez dice:

    Hola, yo soy algo mayor y me diagnosticaron problemas de estómago. He cambiado mi dieta y he empezado a hacer deporte y me encuentro mejor. Tengo menos dolores de estómago y me siento mejor conmigo misma. Creo que el cuidarse, hacer deporte, comer bien, hidratarse… no es solo para las personas mayores sino también para los jóvenes. En mi época cenábamos gallo y sopa, comíamos macarrones y desayunábamos pan con aceite, ahora los jóvenes toman cereales y bollos, mucha pizas y hamburguesas… Mi generación se ha cuidado de forma automática, hemos llegado a ser mayores por una buena alimentación y una vida sana sin estres. Yo no sé qué será de los que son jóvenes ahora….

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