Síndrome del ocaso en enfermedad de Alzheimer

Por 27 diciembre, 2018mayo 9th, 2019Neuropsicología

“Marcos había decidido traer a su padre, Agustín a casa tras un diagnóstico de Enfermedad de Alzheimer. En los últimos meses, Marcos ha visto la evolución de la enfermedad de su padre. Y es que durante la mañana se levanta más tranquilo. Sin embargo, a una hora determinada de la tarde, comienza a ponerse nervioso y agitarse. Además, con la llegada del invierno se ha magnificado más. Tras observar detenidamente a su padre, ve que este comportamiento está muy relacionado con el atardecer y el anochecer”. Puede ser una evidencia del Síndrome del Ocaso.

¿Qué le ocurre a Agustín que pone tan nervioso a Marcos? Lo que le ocurre se conoce como el síndrome del ocaso, síndrome vespertino o “sundowning”. Este es un trastorno que aparece en varias enfermedades cognitivas. Además, es un síndrome que afecta predominantemente a los enfermos de Alzheimer. Consiste en  que su comportamiento empeora y aumenta la ansiedad y la agitación cuando se pone el sol, especialmente las primeras horas.

¿Cómo se manifiesta el síndrome del ocaso?

El síndrome del ocaso cursa con muchas manifestaciones clínicas. Un aspecto relevante a añadir al síndrome del ocaso es que los síntomas que aparecen se encuentran atenuados o no aparecen durante el resto del día. Estos síntomas van desde síntomas más físicos o motores como la agitación, actividad motora, deambulación errática, confusión. También están los síntomas emocionales como son la irritabilidad, ira, apatía o depresión. Por último, tenemos los síntomas cognitivos como olvidos, dificultades para identificar a los familiares, desorientación.

Algunos mayores con demencia incluso cursan con una mayor prevalencia en síntomas psicóticos como las alucinaciones.

¿Qué consecuencias tiene el síndrome del ocaso para un mayor con demencia?

La consecuencia inmediata que tiene el síndrome del ocaso es una mayor deambulación nocturna, andar por la casa durante la noche removiendo armarios, cajones, etc. Este hecho lleva a la aparición del insomnio.

Consecuentemente, además, el síndrome del ocaso provoca una mayor somnolencia diurna. Otra consecuencia visible es un mayor riesgo de caídas.

La consecuencia que tiene el síndrome del ocaso es una mayor deambulación nocturna, andar por la casa durante la noche removiendo armarios, cajones, etc. Este hecho lleva a la aparición del insomnio.

¿Es muy frecuente el síndrome del ocaso?

El síndrome del ocaso, dentro de los trastornos de comportamiento de la enfermedad de Alzheimer es muy frecuente, mucho más frecuente de lo que se cree.  Aunque no hay muchos datos que hablen de este tema, se podría indicar que más del 20 % de la población enferma de Alzheimer va a cursar en algún momento de la enfermedad con este síndrome.

Sin embargo, decir exactamente las personas afectadas por el síndrome del ocaso resulta muy difícil. Sí se puede indicar que aparece especialmente durante el estadio moderado que es un tiempo determinado en la demencia. Además, tiene relación con un mayor deterioro cognitivo.

¿Por qué ocurre el síndrome del ocaso?

Desde luego el síndrome del ocaso, no ocurre por un motivo concreto sino que pueden ser varias los aspectos que influyen en la aparición de este síndrome.

  • Uno de los factores más importantes para la aparición del síndrome del ocaso es la alteración de los ritmos circadianos en los enfermos de Alzheimer. Dicho de otra manera, los ritmos circadianos son los ritmos biológicos que todas las personas tenemos. Así en el caso de una persona que no está enferma, nuestro reloj interior (los ritmos biológicos) se repiten avisando cuando debemos dormir y cuando despertar.

Un enfermo de Alzheimer aquejado del síndrome del ocaso, tiene afectado este reloj interior que le dice cuando debe dormir y cuando debe despertarse.

  • La reducción de la iluminación ayudan a la aparición del síndrome del ocaso, haciendo que las personas afectadas de esta enfermedad malinterpreten lo que ven y provoquen miedo e inseguridad.
  • Agotamiento físico y emocional al final del día.
  • La desorientación debido a la incapacidad para separar los sueños de la realidad cuando duermen.

Estresores psicosociales como por ejemplo, reacciones no verbales de los propios cuidadores que también están agotados del día, falta de estimulación social/cognitiva.

¿De qué manera se puede prevenir o reducir el síndrome del ocaso?

  • Medidas ambientales: adecuada iluminación nocturna, ir reduciendo poco a poco el nivel de ruido para que el enfermo se vaya relajando. Por la mañana ir aumentando poco a poco la luz para ayudar en la orientación.
  • Medidas de planificación: Mantener a la persona ocupada mediante actividades que pueda todavía realizar, actividades que sean importantes para él/ella. Además, en la medida posible, incluir a la persona enferma en actividades sociales para una mejor estimulación. Estas medidas van a hacer que la persona se acueste más cansada y se reduzcan estos síntomas.

Otra medida de planificación para reducir el síndrome del ocaso es evitar la somnolencia diurna. En estos casos, además sería recomendable reducir la siesta.

  • Medidas farmacológicas y médicas: para prevenir el síndrome del ocaso es fundamental un seguimiento adecuado farmacológico y médico, así como los horarios y seguimiento estricto de dicha medicación.
  • Medidas nutricionales: Para reducir la aparición del síndrome del ocaso, resulta muy importante llevar una rutina y unos hábitos adecuados de alimentación. Así, en personas afectadas por este síndrome sería muy recomendable el consumo limitado de sustancias excitantes, como el café, a partir de una determinada hora. Además, de una correcta hidratación.

Por último, desde cuidado mayor animamos a todas las familias que están pasando por el síndrome del ocaso como cuidadores. Lo más importante, desde luego, es conocer a la persona mayor que está a nuestro cargo e intentar llevar los síntomas de la forma más individualizada posible.

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