Ejercicios para el Parkinson

Por 10 diciembre, 2018mayo 9th, 2019Neuropsicología

La mayoría de especialistas en neuropsicología evidencian la utilidad de una serie de ejercicios para el Parkinson específicos para mejorar síntomas como los temblores, la rigidez o la lentitud.

El Parkinson: ejercicios para cada síntoma

El Parkinson es una enfermedad de tipo neurodegenerativa que afecta principalmente a las capacidades motoras de las personas que la padecen. De este modo, quienes la padecen (en gran medida nuestros mayores) sufren ciertas alteraciones en los núcleos del control motor, esto da lugar a los conocidos síntomas de la rigidez del cuerpo, la aparición de temblores y también la lentitud en los movimientos, especialmente a la hora de caminar. El Parkinson, es además una enfermedad de la que todavía no tenemos cura, no obstante, sí que contamos con una serie de tratamientos que pueden funcionar sobre sus síntomas. Como, por ejemplo, los ejercicios para el Parkinson, que son especialmente beneficiosos para las personas mayores.

La mayoría de especialistas en neuropsicología evidencian la utilidad de una serie de ejercicios específicos para mejorar síntomas como los temblores, la rigidez o la lentitud.Existe gimnasia pensada para nuestros mayores, que de forma genérica puede ayudar a la evolución del anciano con Parkinson pero siempre es mejor realizar unos ejercicios específicos para esta enfermedad.

A continuación, recopilaremos una serie de ejercicios para el Parkinson que pueden ayudar en el día a día del paciente.

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Para los temblores

Los temblores son uno de los principales problemas a los que nos enfrentamos cuando hablamos de Parkinson. Aquellas personas que lo sufren saben lo frustrante que llega a ser perder el control del propio movimiento. El déficit que provoca en Parkinson en la producción de dopamina es el culpable de que este movimiento no se realice de forma intencionada.

Por ello, uno de los mejores ejercicios para el Parkinson en este caso lo encontramos en el lanzamiento de pelota. Con la ayuda de una pelota pequeña (de tenis, por ejemplo), realizaremos lanzamientos contra una superficie plana, aprovechando el rebote para recuperarla. Los lanzamientos deberán ser, en la medida de lo posible, alternando el uso de cada brazo. Esto favorecerá a mejorar la coordinación, tanto la general como la bi-manual. Además de modular la psicomotricidad de nuestras extremidades superiores.

Es un ejercicio sencillo, pero que habrá que realizar un determinado periodo de tiempo, día a día. De este modo podremos ver como aparece cierta mejoría y retrasamos los síntomas de la enfermedad en nuestros mayores.

Por otro lado, también son recomendables las rutinas de control de la respiraciónrespiración profunda – en los ejercicios para el Parkinson. Estas rutinas acostumbran al cuerpo a ejercer un control sobre los músculos implicados y permitir al paciente ser consciente de dónde se encuentra cada una de sus partes, en un acto conocido como propiocepción.

Para la rigidez

La rigidez muscular en el Parkinson se caracteriza por la acumulación de los conocidos “cuerpos de Lewy” en la corteza cerebral. Estos cuerpos, que son estructuras tóxicas de proteínas de la enfermedad, provocan que el cuerpo del paciente se encuentre en un estado de rigidez constante. Es decir, los movimientos articulares se ven reducidos considerablemente y los rangos de movilidad normales son casi imposibles.

Aunque la rigidez es un síntoma particularmente problemático, podemos realizar una serie de actividades que forman parte del conjunto de los ejercicios para el Parkinson. Las siguientes actividades pueden actuar da forma favorable sobre la rigidez.

En primer lugar, los ejercicios de estiramiento resultarían esenciales para compensar aquellos casos en los que la rigidez en evidente. Una sesión al día de estiramientos articulares y musculares podría aumentar el rango de movimiento del paciente. De igual modo, la aplicación de masajes localizados es bastante efectiva en estos casos. En ambos casos es recomendable la supervisión de un experto en fisioterapia.

Tanto los ejercicios de estiramiento como los masajes deben ser desarrollados en base a las capacidades de cada paciente. Esto se debe a que el Parkinson afecta de forma diferente a nuestros mayores y, por lo tanto, cada uno tendrá unas necesidades distintas.

El Parkinson afecta de forma diferente a nuestros mayores y, por lo tanto, cada uno tendrá unas necesidades distintas.

Para la lentitud en el movimiento

Finalmente, nos encontramos con la progresiva aparición de lentitud en el movimiento de las personas que padecen Parkinson. Se hace evidente en el día a día por la limitación de los movimientos, el caminar con pasos cortos y lentos etc.

Igual que con los anteriores síntomas, existen una serie de ejercicios para el Parkinson que sirven para contrarrestar algunos de los aspectos de la lentitud.

Una de las principales actividades recomendadas está relacionada con la resistencia aeróbica. Por ejemplo, actividades en las que se incluya la rutina de caminar en línea recta ayudan a mejorar aspectos como el equilibrio y también la biomecánica. Además, estas rutinas son particularmente efectivas si se combinan con musicoterapia, ya que la música ha resultado ser muy efectiva a la hora de mejorar la sincronización de los movimientos en enfermos de Parkinson.

Así, actividades como la marcha, andar, pedalear… etc. ayudan a paliar los principales problemas relacionados con el desplazamiento en enfermos de Parkinson.

La música ha resultado ser muy efectiva a la hora de mejorar la sincronización de los movimientos en enfermos de Parkinson.

Conclusiones de cuidado mayor

Desde Cuidado Mayor comprendemos que desarrollar Parkinson no es algo fácil de sobrellevar, por eso queremos poder informarte de las últimas terapias de neurorrehabilitación y rutinas de ejercicios para el Parkinson que van apareciendo.

Estas pequeñas actividades han probado ser efectivas si su realización es constante y prolongada en el tiempo. Así que recomendamos que se establezca una rutina planificada que incluya estos ejercicios, de al menos 30 minutos diariamente.

Dichas actividades deberían estar adaptadas a las necesidades de nuestros mayores. Además es recomendable la supervisión de expertos en neurología y fisioterapia para comprobar y asegurar la eficiencia de los programas de rehabilitación.

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