¿Cómo afrontar positivamente la vejez?

Por 23 marzo, 2020marzo 31st, 2020Bienestar, Consejos

¿No sabes cómo ayudar a tu familiar mientras envejece? ¿Puede mi padre tener un mejor envejecimiento? ¿Cómo se puede afrontar la vejez de un familiar?

En este artículo vamos a hablar de cómo responder al envejecimiento de forma adecuada y de cómo afrontar los cambios que conlleva esta etapa.

¿Existen formas de afrontar y responder al envejecimiento?

Sí, aunque normalmente tenemos un concepto muy negativo de la vejez y del envejecimiento, porque la vemos como la etapa más próxima al final de nuestras vidas, que se suele caracterizar por ser una etapa en la que hay mayor tiempo libre, el cese de obligaciones y en la que destacan las pérdidas tanto físicas, psíquicas como de personas cercanas.

«Esta etapa puede ser muy positiva y se debe basar dentro de lo posible en un envejecimiento activo, que es la mejor forma de responder a la etapa de la vejez».

Esta etapa también tiene muchas cosas buenas, como son la gran cantidad de experiencia que tienen los mayores y que pueden aportar distintos puntos de vista, que surgen nuevos aprendizajes y que la mayoría tienen todavía vitalidad suficiente como para realizar actividades placenteras o incluso adquirir nuevos roles como ser los cuidadores de sus nietos o dedicarse a ser viajeros conocedores del mundo.

 Es decir, esta etapa puede ser muy positiva y se debe basar dentro de lo posible en un envejecimiento activo, que es la mejor forma de responder a la etapa de la vejez.

¿Qué es el envejecimiento activo?

Es el proceso por el que optimizamos la salud, la participación y la seguridad con el objetivo de mejorar la calidad de vida de las personas que envejecen según la OMS.

Algunas de las actividades o rutinas para mejorar la calidad de vida de nuestros mayores y que fomentan el envejecimiento activo son:

Comer de forma saludable reduciendo grasas malas o saturadas, aumentando la fruta y las verduras.

Hacer ejercicio apropiado a la edad y a la movilidad de cada uno para fortalecer los músculos y evitar o reducir las caídas, como pueden ser los paseos o ejercicios para mantener el equilibrio.

Evitar el consumo de tabaco o alcohol. Ya que pueden provocar caídas, mayor posibilidad de padecer cáncer u otros daños en el organismo y según aumenta la edad, los mayores se vuelven más vulnerables a sus efectos.

Tener una visión positiva de este proceso de envejecimiento, al verlo como una etapa más de la vida, dónde no sólo hay pérdidas sino también aprendizajes y experiencias.

Pero también los cuidadores y familiares pueden ayudar al afrontamiento de la vejez y a responder de forma adecuada al envejecimiento ¿Y cómo se responde al envejecimiento de forma adecuada siendo familiar o cuidador?

Se puede responder de forma adecuada, rompiendo los estereotipos negativos sobre la vejez, aceptando el cambio, teniendo una escucha activa, con reestructuración familiar, pidiendo ayuda y valorando las ayudas tecnológicas.

Romper con los estereotipos de la vejez

Lo primero de todo, es romper estos estereotipos negativos que tenemos de la vejez, como son relacionar vejez con enfermedad, con no poder hacer actividades nuevas o divertidas o con la carencia de afecto… Son conceptos que discriminan socialmente a los mayores y acaban siendo perjudiciales.

«Se debe remodelar el concepto de la vejez».

Pero la esperanza de vida (media de 82 años) y la calidad de esta, ha aumentado tanto que se suele llegar a la etapa de la vejez con buenas facultades y con altas capacidades, demostrando que la realidad es completamente contraria a estos estereotipos negativos que tenemos de la vejez. Es por ello, que se debe remodelar el concepto de la vejez.

Son personas útiles. Actualmente, la mayoría de los abuelos o personas mayores ayudan voluntariamente a sus familiares, esto suele ser mediante el cuidado de los niños tanto para llevarles a la guardería como para recogerles en el colegio con la merienda o como principales cuidadores en verano. Este trabajo lo hacen de forma voluntaria y suele ser no remunerado, pero produce sentimientos de utilidad a los mayores y ayuda mucho reduciendo la carga del día a día a los familiares.

—Existen nuevos aprendizajes. Pero no sólo consta de verles como personas aún útiles, que la mayoría suelen serlo, aunque cada uno en su medida, sino que es una etapa en la que los mayores también pueden tener nuevos aprendizajes como son las clases de baile, de música, de tecnología, para la psicomotricidad o talleres manuales en centros de ocio o en centros de mayores como es el caso de los talleres de los centros de mayores de la C. de Madrid.

También pueden seguir guías para el envejecimiento activo como la Guía de envejecimiento activo de la SEGG (Sociedad Española de Geriatría y Gerontología), algo que puede ayudar no solo a los mayores, sino también a los familiares en la búsqueda de información sobre el envejecimiento.

Estos cursos suelen fomentar la creatividad en los mayores, la socialización y suelen promover su dependencia y autonomía, todo esto es algo muy importante para esta etapa, además ayudamos a fomentar su bienestar y mejorar su calidad de vida.

Necesidad de afecto y cariño. Aunque se esté envejeciendo se siguen necesitando muestras de afecto tanto de familiares como de amigos y personas cercanas, debido a las pérdidas típicas de la etapa como pérdidas de visión, de audición, de memoria o de personas allegadas, es un factor a tener en cuenta.

El apoyo de familiares, socializar con personas de su generación y sobre todo, reducir las posibilidades de aislamiento van a hacer que la persona mayor se sienta escuchada, querida e incluso puede ayudarles a sufrir menos enfermedades.

Aceptación del cambio

La aceptación es una de las etapas para comprender el proceso de vejez, pero también es parte de cómo afrontar el envejecimiento.

Cuesta más aceptar el cambio cuando se presenta como una pérdida o una amenaza como ocurre en esta etapa, pero tanto los familiares como la persona mayor deben asumir esta pérdida de capacidades como algo natural, como parte del proceso de vivir, pero nunca como algo incapacitante y negativo.

«Se debe asumir la pérdida de capacidades como algo natural, como parte del proceso de vivir, pero nunca como algo incapacitante y negativo».

Ya que aceptar los cambios que se producen en el envejecimiento, aunque es difícil, ayuda a enfrentar la situación, a reducir las tensiones ocasionadas, a adaptarnos a los nuevos roles que se adquieren y a mejorar la autoestima.

Es decir, la persona mayor aunque ya no tenga esa vitalidad o sus capacidades plenamente efectivas, puede seguir haciendo actividades de utilidad y sobre todo, debe verse esta etapa como la oportunidad de desarrollar el crecimiento personal como puede ser con actividades de lectura o de música, también debe verse como una oportunidad para pasar tiempo con los seres queridos y como el momento en el que buscar un equilibrio entre las actividades placenteras y las actividades que generan bienestar y calidad de vida.

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No hay que olvidar que la aceptación va muy unida con la adaptación a una nueva situación, y como parte del proceso de adaptación y del de aceptación, se deben hacer:

—Cambios graduales. Ya sean cambios de roles como de las actividades deben ser lo más gradualmente que se pueda y explicando el por qué de estos, como por ejemplo explicar a nuestro mayor porqué preferimos que cambien de casa, destacando la mejor atención y que no estará solo de esta forma.

—Informarse. Para tomar consciencia sobre qué se va a necesitar ahora, qué necesidades hay que cubrir y cómo cubrirlas, esta información puede obtenerse de asociaciones, pero debe contrastarse con otros profesionales como médicos, psicólogos o trabajadores sociales que pueden ser muy útiles en estos momentos.

—Buscar recursos de apoyo. Como pueden ser el apoyo de familiares, de muletas o sillas para el traslado si hay problemas de movilidad o ayudas institucionales o de cuidado en casa.

—Organizar las tareas. Priorizando según las necesidades, pero sin convertirlo en una obsesión, se necesita tiempo para  aceptar y adaptarse a estos cambios.

Escucha activa

Adaptarnos y aceptar el envejecimiento de nuestros seres queridos no sólo consta en los cuidados dados, sino también en escucharlos, prestarles atención y tenerlos en cuenta, es decir, tener una escucha activa con nuestros mayores.

Los mayores siempre que pueden les gusta recordar tiempos mejores y contar historias de cuando ellos eran jóvenes o de las reuniones familiares. La importancia de estos relatos en los familiares se relaciona con obtener un punto de vista distinto al que se tiene en la actualidad, suelen ser relatos cargados de una mayor experiencia y sobre todo, de muchos sentimientos. Además ayuda a conocer más a los mayores.

Tener una escucha activa con nuestros mayores va a generar mejores relaciones y la posibilidad de resolver conflictos, va a ayudar a los mayores a sentirse escuchados y respetados, a que se sientan comprendidos generando empatía, ayudando a que no se sientan solos y va a aumentar su autoestima porque se les hace partícipe de un grupo social tan importante como es el familiar.

¿Cómo hacer una escucha activa?

—Prestar atención. Es imprescindible para entender y comprender lo que nos dicen cuando tenemos una conversación prestar atención, no se debe estar pendiente del móvil, de la televisión o de otra persona cuando se habla con alguien, si el abuelo habla y ve que no se le mira quizás piense que no se le está haciendo caso.

—Respetar tiempos. Se debe dejar hablar a la otra persona y que acabe sus frases, respetar los turnos de palabra es fundamental para una conversación tranquila y adecuada, si no se respeta el turno puede generar tensión y que a la persona le siente mal y ya no quiera hablar más porque no le dejan expresarse a su ritmo.

—Parafrasear. Hacer resúmenes de lo que se ha hablado para buscar el entendimiento e incluso repetición de lo hablado, siempre se debe buscar una comprensión entre los hablantes, se puede hacer un resumen con distintas palabras de lo que hemos entendido que nos querían decir, así se sabe si la comunicación está siendo correcta y los mayores también están entendiéndolo.

—Lenguaje corporal. Debe prestarse atención al lenguaje corporal de la persona con la que se habla (contacto visual, postura correcta y no agresiva…). También se debe tener una postura corporal correcta y receptiva (no estar inclinado hacia otro lado, no cruzar los brazos o fruncir el ceño…). Quizás si mientras habla la abuela se cruzan los brazos, puede entender que te molesta lo que dice y entonces prefiere callarse para no molestar más.

—Expresarse respetuosamente. En una escucha activa deben expresarse tanto las opiniones como los sentimientos de forma respetuosa, sin ataques ni malas palabras, con un tono adecuado y sin buscar culpables.

Reestructuración familiar

A partir de los 65 años más de un 40% de las personas mayores viven con alguno de sus hijos según  el IMSERSO y el CSIC.

Debido al aumento de personas mayores que viven solas y al miedo que surge en los familiares cuando se ve que los mayores están envejeciendo se tiende a una reestructuración familiar, mayoritariamente se suele cambiar a la persona mayor de domicilio, llevándole a casa de uno de sus hijos, aunque sólo un 6% de los mayores prefieren esta opción. Pero no hay que olvidarse que el cuidado de nuestros mayores suele recaer en un 72% en los familiares y que dentro de los familiares, en el caso de la mujer es alrededor de un 96%. 

Estos cuidados llevan muchos cambios, como puede ser el de domicilio para la persona mayor, que a partir de ahora comienza a vivir en casa de uno de sus hijos o si se encargan varios del cuidado, cada cierto tiempo cambia de casa, que conlleva unas nuevas rutinas y a veces hasta cambios de hábitos, que también pueden generar desconcierto y estrés, y en los casos de varios cuidadores en diferentes domicilios, además de generar este desconcierto y estrés, puede añadirse la inestabilidad de no tener un domicilio donde asentarse. 

También produce cambios en las rutinas de los cuidadores, al principio, suele creerse que es algo temporal y que no va a modificar mucho nuestras rutinas, pero no es así. El adquirir el rol de cuidador, va a cambiar su vida y la de las personas de su entorno y esto suele generar estrés, ansiedad y mucha sobrecarga emocional.

«Adquirir el rol de cuidador, va a cambiar su vida y la de las personas de su entorno y esto suele generar estrés, ansiedad y mucha sobrecarga emocional».

Dentro del rol de cuidador se producen cambios debidos a la incompatibilidad o a la dificultad de compaginar distintos roles, y surgen en las relaciones de pareja, en las relaciones con los hijos, en las relaciones sociales normalmente perdiendo vida social, y en muchos casos, hasta la pérdida del empleo. Estos cambios van a suceder porque ahora la vida como cuidador va a depender y se va a adaptar a las necesidades, a la dependencia y al cuidado de nuestros mayores.

El cuidador tiene un rol muy importante, ya no sólo atendiendo a las necesidades físicas de su familiar, también ayudando a fomentar su autonomía dentro de lo posible y atendiendo a necesidades emocionales como son las muestras de apoyo, de afecto y de integración en el grupo.

¿Cómo afrontar la reestructuración familiar?

—Preparación. La reestructuración no debe ser algo brusco, se debe hacer de forma gradual siempre que se pueda, se debe buscar la mejor forma para el cambio, comprender las necesidades y adaptarnos a ellas cada uno de los familiares. La familia debe ser un grupo unido donde haya comunicación y las decisiones se tomen en conjunto y debe verse esta reestructuración como la búsqueda de una mayor calidad de vida para nuestro mayor, es decir, debe verse como algo positivo de lo que aprender.

—Pedir ayuda. No es necesario asumir el cuidado completo sólo un cuidador, para evitar la sobrecarga es mejor pedir ayuda a familiares, amigos o ayuda externa e informarnos de cómo ayudar o de lo que conlleva el envejecimiento y sus cuidados. Cuánta mayor información y mayor ayuda se tenga mejor será la comprensión de la situación.

—Espacio y tiempo. Tanto la persona a cuidar como el familiar o los familiares que cuidan deben tener su espacio para la intimidad y su tiempo de descanso, es parte de una adecuada reestructuración. Dentro de tener espacio y tiempo, se incluyen los límites y las normas que se tengan como evitar el sedentarismo o no estar constantemente hablando de los cuidados, se debe tener tiempo para actividades de disfrute.

—Ser flexible. Marcar límites no quiere decir que no se deba tener paciencia y ser flexible ante la situación. La reestructuración familiar es un gran cambio, se debe comprender que hay nuevos roles que añadir a nuestros días y ser flexibles con los hábitos de cada uno, por ejemplo cuando nuestro mayor se ha acostumbrado a que se ducha sólo 1 ó 2 veces a la semana, se debe explicar porqué se cree que es mejor que sea todos o casi todos los días e introducir el nuevo hábito poco a poco, eso sí, con paciencia, mucha paciencia.

Pedir ayuda

¿Sabías que alrededor de un 72% de los cuidados de una persona en la vejez corresponde a los familiares?

La mayoría de familiares que debido al proceso de envejecimiento de un familiar mayor se convierten en cuidadores o cuidadores informales no tienen ninguna ayuda externa, esto hace que se sobrecarguen tanto física como emocionalmente llegando a sufrir burn out.

Para evitar esto y ayudar a tener un mejor afrontamiento de la vejez, es necesario pedir ayuda, esta ayuda puede ser mediante la búsqueda de información, la ayuda de otras personas o ayuda económica de las instituciones.

«La ayuda puede ser mediante la búsqueda de información, la ayuda de otras personas o ayuda económica de las instituciones».

Dentro de la ayuda de profesionales, la primera y más necesaria es la de un médico, que nos de información y nos explique qué le pasa a nuestro mayor y cuáles son las recomendaciones, medicación si la requiere, las necesidades que se deben cubrir a partir de ahora, las restricciones en las dietas si debe haberlas, la retirada de hábitos como fumar y/o beber, añadir otros hábitos como hacer ejercicio e incluso informar del avance que puede tener esta etapa incluidos los deterioros correspondientes y qué se debe hacer para aliviarlos o retrasarlos.

La segunda ayuda dentro de las ayudas profesionales, es la ayuda de psicólogos, de grupos o de asociaciones de familiares cuidadores mediante sesiones psicoterapéuticas como las de la C. de Madrid o como guías y grupos de ayuda como los que facilita la Fundación Infosalud.

Con las ayudas de psicólogos y asociaciones, se puede aprender a manejar mejor la situación con estrategias y procedimientos para el cuidado y para el afrontamiento de la vejez como también, pueden ser útiles para aliviar los sentimientos que genera tener un familiar en la vejez y convertirse en su cuidador,  hablando de ello con profesionales que le darán información y estrategias para la comprensión de la situación y con otros familiares en situaciones similares, que comprenden y entienden esos sentimientos de ansiedad, frustración y culpa que suelen surgir y sobretodo, hará que se sienta escuchado o escuchada y aliviará el nivel de responsabilidad que genera esta situación.

Por último, dentro de las ayudas profesionales se incluyen los cuidadores profesionales, es verdad que sólo el 3% de las familias reciben ayudas de los profesionales de los servicios sociales (residencias, centros de día…) o de cuidadores externos según el IMSERSO. Para las familias que tienen estas ayudas supone el poder compartir la responsabilidad con alguien más, tener tiempo para el descanso u otras actividades y retrasar el momento de la institucionalización.

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Pero no nos olvidemos que también es necesaria la ayuda de familiares y amigos tanto para poder expresar los sentimientos que genera afrontar el proceso de vejez de un ser querido como para afrontar los cuidados que conlleva el envejecimiento y es que al 52% de los cuidadores les gustaría tener apoyo social, este apoyo suele ayudar a mejorar la autoestima, reducir el estrés y a un mejor afrontamiento de la situación tanto a familiares como a la persona mayor que sufre el envejecimiento.

Ayuda tecnológica

En la actualidad, la tecnología es un avance y una gran ayuda, tanto para facilitar el acceso a información, como para la comunicación o para el entretenimiento, pero no es nada nuevo que la tecnología y las personas de la tercera edad suelen estar reñidas, aunque la tecnología está empezando a ser uno de sus aliados tanto como receptores como usuarios de la tecnología.

Los adultos mayores no han crecido con todos estos avances tecnológicos como son los ordenadores, smartphone o incluso robots de cocina o de limpieza, lo que implica la dificultad para entender su funcionamiento, como cuando al abuelo le cuesta saber cómo coger una llamada en uno de esos móviles «llamados para abuelos» porque no se aclara con los dibujos y hay que explicárselo muchas veces y aún así no lo comprende bien, pero las tecnologías actuales avanzan tan rápido que llegan a cubrir también las necesidades de nuestros mayores y pueden ayudar al afrontamiento e incluso a fomentar el envejecimiento activo.

¿Cómo va a ayudar la tecnología al afrontamiento de la vejez? 

—Cursos. Mediante cursos de tecnología como pueden ser los cursos con el ordenador de centros de día de la comunidad, de centros sociales o cursos como el de la Fundación CEU se acerca a la persona mayor a las nuevas tecnologías para tener mayores recursos y autonomía, se posibilita el aprendizaje en estas edades y son actividades que ocupan su tiempo de ocio, facilitando también la socialización con las personas del curso, fomentando así un envejecimiento activo.

—Comunicación y autoestima. Cuando los mayores aprenden a manejar las tecnologías es probable que reduzca la posibilidad de aislamiento en el envejecimiento, ya que tienen otros medios para la comunicación con familiares, sobre todo, facilitan la comunicación intergeneracional y no sentirse solo y tener contacto con los familiares mejorará la autoestima del adulto promoviendo un mejor afrontamiento.

—Teleasistencia. Se vuelve un recurso bastante útil con el avance de la edad, principalmente para las personas mayores que viven solas y sienten miedo a que les pase algo o a mayores que se encuentran en casa de familiares que están trabajando, les da accesibilidad a la asistencia y suelen resolver problemas de comunicación por dificultades auditivas o visuales debido a los grandes botones y a que algunos tienen la posibilidad de mensajes de texto, llamadas o videoconferencias para asegurarse del bienestar del mayor.

—Robots. Dentro de los robots hay distintos tipos como pueden ser los robots de cocina que pueden ayudar a nuestros mayores con las recetas de comida o a trocear y procesar los alimentos, otro tipo son los robots de limpieza que puede ayudarles con las tareas del hogar y también hay otros robots para personas mayores que pueden ayudar en que los mayores no se sientan solos con una voz cálida y amable, con ayudas para la desorientación o para el contacto con familiares o números de urgencia.

Estos robots pueden ayudar en la vejez tanto con el afrontamiento como con las actividades del día a día, sobre todo con los sentimientos de soledad tanto por tener “con quién hablar” como con facilitar el contacto con familiares, ayudarles a hacer comida y a tener unos buenos hábitos alimenticios y  también otros pueden ayudar a mantener la limpieza en el hogar, incluso algunos pueden reducir el riesgo de caídas o avisar a números de emergencia cuando estas suceden.

—Pulseras de actividad y de control médico. Actualmente también hay pulseras o smartwatches que miden la actividad, indicando los pasos diarios, el pulso cardíaco, las horas de sueño, la quema de calorías o que tienen GPS. Estas funciones nos pueden servir para tener noticias de nuestros mayores, puede evitar el sedentarismo con las notificaciones sobre este y  para saber si están bien o están teniendo alguna alteración en sus rutinas, con estas notificaciones se puede aliviar la ansiedad que genera no estar con la persona.

En general, la ayuda tecnológica puede favorecer actividades diarias como de ocio y aprendizaje, reducir los sentimientos de soledad, prevenir caídas, facilitar los contactos con familiares, con amigos o incluso con el propio médico y lo más importante, ayudar a personas mayores a aumentar su autoestima promoviendo, en parte, el envejecimiento activo y aliviando así la ansiedad y preocupación que puede generar esta situación en sus familiares.

Escrito por Verónica Pérez

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