La mejor muleta para mayores

Por 14 enero, 2020mayo 25th, 2020Producto vida diaria

¿Sabes que se estima que un 14,9% de las personas mayores de 65 años han sufrido lesiones por caídas? A medida que la edad avanza, es común que los mayores comiencen a presentar problemas de movilidad como artrosis, problemas de equilibrio, caídas que dejan como secuelas fracturas y debilidad; esto se puede solventar con ayudas específicas a nuestros mayores como las muletas.

Contamos con distintos tipos de ayudas técnicas para ayudar a las personas a caminar y prevenir o recuperar la movilidad en personas que ya han padecido algún ‹accidente›.: muletas, bastones o andadores, pero ¿qué opción es la mejor? ¿Qué tipo de muletas existen? ¿Cuándo es el mejor momento para empezar a utilizarla? Desde Cuidado Mayor, como especialistas en la atención a personas de edad avanzada, queremos darte las pautas que necesitas conocer para que seas capaz de elegir cuál es la mejor ayuda para tu persona mayor, y si esta es una muleta, cuál es la mejor opción.

He aquí, antes de todo, nuestras 4 recomendaciones, las mejores del mercado calidad precio.

¿Por qué usar una muleta?

La gran mayoría de nuestros mayores tienen un diagnóstico de movilidad reducida. Según el grado de pérdida de movilidad para nuestros mayores, le resultará útil (por orden de menor ayuda a mayor) contar con un bastón, muleta, andador o ya en pérdidas muy avanzadas una silla de ruedas.

«Las muletas son un utensilio de apoyo para nuestros mayores cuando les resulta complicado la tarea de caminar. Actúan como un apoyo del cuerpo al suelo durante la marcha».

La muleta cumple una función parecida a la del bastón, es una fuente de seguridad, estabilidad y confort; pero aporta mayor estabilidad que este. Se utilizan para lesiones puntuales o para casos de poca movilidad reducida donde se necesita más apoyo que un bastón.

El abanico de posibilidades dentro del mundo de las muletas es extenso, y por suerte no es un artículo de ‹lujo› que sea muy caro. El abanico de precios es bastante amplio, pero también lo son su calidad y prestaciones. No nos dejemos llevar por un precio demasiado jugoso, pues a la larga puede ser contraproducente para nuestros mayores; compremos con cabeza.

Tipos de muletas

  • Muletas ortopédicas axilares: el peso del cuerpo es soportado por las axilas y las manos. La muleta está formada por dos segmentos, lo que permite ajustar la altura de ellas y una empuñadura con la que poder agarrarse. La parte superior, donde descansa la axila debe contar con una almohadilla para mejorar la comodidad dela persona mayor y en ocasiones, existe otra almohadilla en la parte media de la muleta donde se sitúan las manos.
  • Muletas de antebrazo: también se les conoce como bastones ingleses y son las muletas más comunes. Son una modificación de las muletas ortopédicas clásicas, el soporte se encuentra desde el antebrazo hasta las muñecas, repartiendo así mejor el peso que las muletas axilares. Este tipo de muletas está recomendado para personas mayores que tienen molestias o debilidad en el codo o la mano o para personas que vayan a utilizarlas a durante un período de tiempo largo.
  • Muletas de 3 o 4 patas: cuando nuestros mayores tienen la movilidad muy reducida o viven solos y tenemos miedo de que vuelva a ocurrir un ‹accidente› donde acaben en el suelo, una buena opción son estas muletas que si bien es verdad que son más aparatosas, proporcionan más estabilidad. Son una buena opción para aquellos ancianos que tienen molestias en las piernas y los pies o que padecen de sobrepeso pues son robustas y estables. Dará una gran seguridad y resulta cómodo a la hora de apoyarlo en cualquier parte, pues no puede caerse como una muleta clásica. Los contras están en que resultan más aparatosas y dificultaran ciertas actividades sobretodo fuera de casa, como por ejemplo tener que subir unas escaleras; pero en contra de lo que pueda parecer, resultan bastante ligeras.Es importante tener en cuenta que el ancho de las patas —radio mayor—, más estables y seguras son.

¿Qué partes tiene una muleta? 

Abrazadera del antebrazo: suelen ser de materiales plásticos más o menos rígidos. También pueden llevar almohadillas para mejorar el ajuste y la comodidad, evitando roces o callos.

Empuñadura: permite coger el bastón de una manera confortable. Las formas son diversas, existiendo aquellos casos en los que cuenta con una abrazadera y segmento de antebrazo.

Caña: es el segmento vertical, generalmente regulable en altura, que transmite la carga a la base de apoyo. Sus materiales pueden ser madera, aluminio, acero, fibra de carbono…

• Conteras: se encargan de amortiguar el impacto que se produce al contacto con el suelo y evitar los posibles deslizamientos.

¿Cuántas muletas necesito?

Necesitamos el uso de una muleta si ha habido una lesión en una pierna, se necesita ayuda para mantener  el equilibrio o si una pierna es más débil o se encuentra más dolorida que la otra.

El tener que elegir entre utilizar una o dos muletas dependerá de la lesión que se tenga y la movilidad de la persona mayor. El uso de dos muletas proporciona mayor soporte y estabilidad y son necesarias cuando el pie o pierna dañada no es capaz de tocar el suelo al caminar.

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¿Andador, bastón o muletas? 

A medida que la edad va avanzando, trae consigo problemas de movilidad: artrosis, problemas de equilibrio, caídas que dejan como secuelas fracturas y debilidad.Contamos con distintos tipos de ayudas técnicas para ayudar a las personas a caminar: muletas, bastones o andadores, pero ¿qué opción es la mejor?

Como todo, depende de cuál sea el caso particular:

  • El bastón: es una de las herramientas técnicas más utilizadas para ayudar a caminar, sería como la ‹primera ayuda› que necesitarían nuestros mayores o la ayuda más light para dar seguridad y facilitar el andar autónomo por parte de nuestra persona mayor.
  • La muleta: cumpliría el siguiente ‹peldaño› de nuestra escalera, siendo la opción intermedia para permitir a nuestro mayor descargar o aligerar el trabajo sobre la articulación y facilitar que la persona mayor camine.
  • El andador: son utilizados por personas con mayores déficits de movilidad a las que la muleta ya no les puede solucionar sus problemas. Proporcionan una base de apoyo superior que facilita el ‹delegar› el trabajo que tiene que hacer el cuerpo para poder caminar.

¿Cuál es el mejor material?

Actualmente, la amplia mayoría de las muletas que encontramos en el mercado se hacen con materiales ligeros, como la madera —menos común y más pesadas—, aluminio —la más general—o la fibra de carbono —la más ‹sofisticada›, más ligera y por tanto más cara—.  La principal diferencia que podemos encontrar entre ellas es la resistencia, durabilidad y el precio.

  • Aluminio: es el material estándar, el más utilizado, es un material más pesado que la fibra de carbono pero son muletas que cuentan con una gran garantía. El rango de precios es muy amplio, encontrando modelos desde 6 euros a 200. En general cumple su función a la hora de proporcionar una experiencia cómoda y segura.
  • Fibra de carbono:  está   pensada para aquellas personas que necesitan usar las muletas durante mucho tiempo o toda la vida, siendo necesario solo el cambio de las partes de goma o plástico. Además, si uno de tus ‘must’ es el ahorrar gramos, sin duda las muletas de fibra de carbono son las más evolucionadas en este aspecto, son las muletas más ligeras, llegando a pesar solo 220 gramos cada una. Fabricadas El precio es mayor, rondando los 200 euros.

Almohadillas

Hace unos meses Juan, un anciano de 74 años que no permitía que los años le quitaran sus ganas de conocer, caminar y vivir nos planteó un problema. Había  empezado a sufrir ciertas dificultades a la hora de iniciar o mantener la marcha, nos decía que cuando comenzaba a caminar parecía que sus pies se quedaban clavados en el suelo y tenía cierto miedo a caer. Dado que Juan no padecía de ningún daño neurológico o enfermedad neurodegenerativa, parecía un simple caso aislado en el inicio de la marcha.

Le aconsejamos como ayuda para superar su miedo, llevar una muleta plegable en sus paseos a partir de ese momento, que le ayudara a continuar la marcha cuando sentía que no podía. La recomendación fue todo un éxito, Juan pudo volver a dar sus largos paseos por los parques cercanos a su hogar. Pero,  empezó a tener otro problema: de tanto caminar, la palma de su mano comenzó a presentar dolor y le salieron callos. Por suerte, la solución también era fácil: almohadillas.

A la hora de buscar las almohadillas es importante que el material sea blanco y que se adapte perfectamente a la empuñadura de nuestra muleta (fijaros en la medida); permitirán mejorar el agarre de la muleta y que la mano descanse de manera agradable. Son sencillas, cómodas, fáciles de colocar y lavables.

Juan sigue dando sus paseos, alegre, y superando sus miedos y dolores.

Muletas «plus»

Muletas plegables 

Son la mejor opción para los ‹abuelos más coquetos›. Permiten una gran comodidad y autonomía para poder utilizarlo en ciertos momentos indispensables y ‹guardarla› cuando no resulta necesaria. Puede que a tu persona mayor le guste dar largos paseos, pero al final la vuelta resulte un poco cansada. Siempre podrá llevar una muleta así, y sacarla cuando la necesita sin tener que ‹cargar con ella›.

Su punto fuerte son lo prácticas y cómodas que resultan para ser transportadas. Si tu persona mayor es de las que le gusta salir a pasear y de vez en cuando, cuando se encuentra muy cansado necesita una ayuda leve, pero no todo el rato: es la opción perfecta.

Muletas con amortiguador

La muleta es un puntal rígido a través del cual se carga el peso del cuerpo de la persona mayor, por lo que al utilizarlas se produce un impacto en las extremidades superiores pudiendo producirse una sobrecarga de la muñeca, codo y los hombros que pueden derivar en dolores o tendiditis.

Una opción recomendable es intentar dentro de lo posible ‹fortalecer› el tren superior de la persona mayor, para hacerlo más fuerte y resistente. Pero una ayuda que puede incorporar la muleta es el uso de amortiguadores que minimizan el impacto que produce apoyar la muleta contra el suelo. Es una opción económica y sencilla de prevenir el deterioro de las articulaciones de nuestros mayores que tanta guerra les da luego.

Muletas anfibia

¿A tu persona mayor le gusta pasar sus días en la playa o cerca de la piscina pudiendo jugar con los nietos? ¿Le gusta levantarse temprano en verano y coger sitio en primera línea de playa?

Es muy importante tener en cuenta el estilo de vida que nuestra persona mayor lleva y querrá seguir manteniendo, así que si ese es el caso también existen las muletas perfectas para él.

Las muletas anfibia están hechas para poder ser utilizadas en la playa, e incluso dentro del agua. Cuentan con una base de mayor envergadura para evitar que se claven en la arena y proporcionan una mayor estabilidad.

¿Cuánto peso soportan las muletas? 

Por regla general las muletas suelen pesar entorno a 0,55Kg llegando a poder pesar en torno a 1Kg. Suelen soportar un peso de entre 100 y 125 kg, existiendo algunas que pueden soportar hasta 200kg.

La altura media para la que están hechas es hasta 190cm, pero existen también algunas para personas que midan hasta 215 de altura. Por lo que, hay que fijarse en cuales son las medidas y aguantes de estas, pero no suele suponer ningún problema encontrar alguna que te sea útil.

¿Muletas de segunda mano? 

La respuesta más exacta es que depende de la patología que se padezca  y sobretodo del tiempo que se necesite utilizarla. Si nuestra persona mayor ha tenido una ‹lesión› y necesitará de esta ayuda durante poco tiempo o simplemente será para ser utilizada en casa como un mero apoyo ocasional, podría dar igual ‹no invertir› en una muleta nueva y reutilizar alguna que nos puedan dejar.Pero, si la utilización de esta muleta será para un relativamente ‹largo plazo›, no caigamos en el barato error de no invertir en ellas, pues el apoyo correcto  a las necesidades del mayor contribuye a su rápida recuperación.

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Recomendaciones para el uso de las muletas

Personalizada a tu medida:

Elegir una muleta que permita ajustar su altura y ‹personalizarla› a la tuya, es esencial. La regulación de la muleta permite que la persona mayor pueda mantener una postura lo más erguida posible.Para ajustar la muleta a la altura correcta conviene hacerlo con unos zapatos de uso habitual y estando de pie. El peso se apoya de forma natural sobre la muleta cuando la persona camina.

Por norma general el puño debe quedar a una distancia cómodo de agarrar cuando se tenga el codo apoyado en el antebrazo. Se debe ajustar de manera que la empuñadura se encuentre a la altura de la muñeca y el codo se encuentre a 90º. Además, es importante ajustar la cinta que sujeta el brazo antes de comenzar a utilizar la muleta pues esto disminuirá el riesgo de caída.

Enseñar a utilizarla: 

Es importante que la persona mayor tenga en cuenta una serie de consejos para utilizar las muletas:

  • Acostumbrarse a mirar hacia delante mientras se camina y no al suelo o a los pies.
  • Las sillas que cuentan con apoyabrazos aportan una gran facilidad para que la persona se siente y levante.
  • Utilizar zapatos con suela de goma, sin tacón y cerrados para prevenir el riesgo de caídas.
  • Dentro de lo posible, al menos en el entorno familiar, es importante mantener cierto orden y que no existan impedimentos en el suelo como cables u objetos desordenados que permitan desplazarse. 

Incitar a hacer ejercicio:

Es importante intentar que la persona no pierda fuerza en ninguna de sus extremidades, que se mueva y ejercite. Siempre que sea posible conviene ayudarla a dar paseos, aunque sean simplemente por casa o los alrededores.

Podemos y debemos motivarles a no perder la motivación por moverse, aunque al principio se muestren reacios al uso de las muletas, terminaran viendo sus beneficios.

Beneficios de el uso de muletas

 Las muletas cumplen una función principal de mejorar la estabilidad.

  • Descargar de manera parcial la sobrecarga que se puede producir en los miembros inferiores.
  • Ayuda en el ‹empuje hacia delante› a la persona mayor, pudiendo no ser necesario el acompañamiento de la persona mayor a ciertos sitios. Podrá levantarse de los asientos del autobús sin dificultad por ejemplo, lo que contribuirá a que se ‹atreva› a hacer más actividades por sí mismo.
  • El gasto energético que invierte en las actividades que implican movimiento será mejor, por lo que puede motivarle a hacer más.

Las secuelas que pueden producir una caída para la salud de las personas mayores, son muy altas y estas no solo son físicas, también emocionales.  No podemos discutir la importancia que tiene en el día a día de una persona su capacidad de movilidad y marcha. Tan solo piensa en cuantas cosas tendrías que dejar de hacer en tu día a día si no pudieras moverte de manera independiente.  Ahora imagina que hay algo que no te permite ir a todos esos sitios a los que vas normalmente o te gustaría ir.

El aspecto emocional de ‹sentir que te puedes mover› es muy importante. Somos seres que necesitamos del ejercicio físico que ayuda a la circulación sanguínea, a la flexibilización de nuestras articulaciones y el fortalecimiento de nuestra musculatura. Si nuestras persona mayor se queda sentado en el sofá de casa porque no encuentra la motivación suficiente para salir de ahí, pues el mero echo de movilizarle le supone un problema o le ocasiona dolor, está perdiendo vida y la calidad de esta. La liberación de endocrinas que se produce gracias a la activación del organismo también se traduce en un mejor humor, más alegría y mejor calidad de sueño.

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Los problemas de movilidad son un tema recurrente y al cual no hay que quitarle importancia. A lo largo de nuestros años trabajando mano a mano con las familias, nos hemos dado cuenta de que elegir la opción personalizada para la situación de la persona mayor que logre mejorar su autonomía es una tarea muy importante. A medida que pasa el tiempo vamos viendo como hay un momento en el que las personas mayores no puedan caminar solas sin ayuda por el grave peligro que tienen de caerse y que esto traiga peores consecuencias. A veces, hay problemas físicos, neurológicos o psicológicos que les impiden deambular de manera natural. Necesitan de la ayuda técnica que le puede proporcionar una muleta, así como del acompañamiento de un cuidador o cuidadora.

Cuidado Mayor es una empresa especializada desde hace años en el cuidado y atención de las personas mayores. El estrecho contacto con las familias de personas mayores con necesidades características de esta edad nos ha ido aportando la experiencia necesaria en la solución a cada situación.

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