Los mejores andadores para mayores

By 22 febrero, 2019 septiembre 2nd, 2019 Producto vida diaria
andadores de mayores

Usar un andador económico – no más de 100€ – cuando uno tiene ciertos problemas de movilidad es la mejor solución para retomar una vida normal. Después de informarnos, probar, hablar con familias y con podólogos os traemos una guía para elegir el mejor andador, junto con una selección, hecha por nuestros profesionales, de los mejores andadores en función del presupuesto, las necesidades y los hábitos de vida de nuestros mayores.

Nosotros, Cuidado mayor, como empresa de cuidado de mayores tratamos diariamente con personas dependientes que tienen como mejor amigo el andador. Estamos acostumbrados a hablar con las familias de las características de ellos, de su funcionamiento, de sus calidades y lo mismo con los doctores.

Nuestras recomendaciones

Los andadores son instrumentos de enorme utilidad que pueden ayudar a nuestros mayores a resolver el día a día. No son productos costosos y pueden llegar a durar hasta 7 años si se les realiza un buen cuidado. A continuación te explicamos las pautas para elegir un buen andador.

¿Son importantes los andadores?

Uno de los principales problemas de nuestros mayores es su falta de autonomía. Esa falta de autonomía repercute negativamente en su estado de ánimo y esto en su sistema inmune. El tener cerca un andador de mayores facilitará los desplazamientos de nuestro anciano y hará que éste se sienta más autónomo. Esto le ayudará a tener una vida activa, y su estado físico mejorará.

¿Sabe Cuidado mayor elegir el mejor andador?

Cuidado mayor somos una empresa que cuida de los más mayores con mimo y esmero. Llevamos años realizando nuestro trabajo de forma excelente tal y como recogen nuestros clientes.

Durante los años que llevamos trabajando, muchas familias nos preguntan por ayudas en su día a día ya que se fían de nuestros conocimientos en el sector. Hemos recomendado andadores a familias en base a la información que nos proporcionan nuestros trabajadores sociales, y en base a las opiniones que nos transmiten nuestras familias que son usuarias de esos mismos.

Contamos con la experiencia derivada de llevar trabajando en el sector de la tercera edad desde hace varios años, con las opiniones de las familias que nos han contado sus experiencias (buenas y menos buenas) y con las opiniones de nuestros trabajadores sociales expertos en la materia.

¿Cómo elegir el mejor andador?

En primer lugar, hay que resaltar que no todos los andadores son iguales y que no el más caro debe ser el que mejor le sirva a nuestro mayor. En ocasiones cometemos el error, cuando no nos hemos informado con anterioridad de forma profunda, de comprar el más caro porque pensamos que ese será el mejor para nuestro mayor. Craso error, hay buenos andadores a buen precio ideales para nuestro mayor.

Dicho esto, no ya solo por ahorrar dinero, sino por comprar el mejor producto para nuestro mayor, es necesario tener en cuenta una serie de aspectos fundamentales para poder elegir el mejor andador.Estos aspectos a tener en cuenta van, en muchas ocasiones, ligados a las características de la persona mayor.

A la hora de encontrar el mejor andador para nuestro mayor hay que tener clara la constitución de nuestro mayor, el grado de dependencia, las capacidades funcionales… entre otras. También es fundamental para dar con el andador ideal, tener presente el uso que se le va a dar al andador.

Si se tienen en cuenta algunas directrices básicas se puede acertar con el andador perfecto sin gastarse mucho dinero. A continuación, te damos algunas recomendaciones para que no te equivoques.

¿Dónde usaremos el andador?

El lugar del uso del andador es fundamental para acertar con el modelo de andador idóneo. Algunas opciones que nos han planteado nuestras familias son las siguientes:

El andador se usará en el domicilio del mayor. Esta situación es la más sencilla y en este caso un andador de corte estándar servirá. Al no encontrarnos con obstáculos en el domicilio no es necesario un andador de ancianos de características excepcionales.

En estos casos, el tipo de andador no es relevante. Como nos han contado varias familias, tanto un andador fijo como uno con ruedas harán un buen trabajo en el domicilio. La elección de uno u otro tiene que ver con el estado del mayor y su evolución. Si nuestro mayor aún tiene fuerza en sus extremidades y tiene cierta corpulencia será mejor hacer uso de uno fijo, si la avanzada edad dificulta en exceso el desplazamiento de nuestro mayor, será más apropiado el andador con ruedas.

Si nos decantamos por un andador con ruedas, debemos saber que existen de 2 y 4 ruedas. Nuestra experiencia nos ha dicho que la elección de uno u otro dependerá de la corpulencia del mayor y del espacio que se tenga en casa para guardar el andador. No olvidemos que los andadores de ancianos son voluminosos, por tanto, si no disponemos de mucho espacio en el hogar y nuestro mayor tiene aún cierta corpulencia será mejor optar por uno de aluminio, de dos ruedas y plegable.

Nuestras recomendaciones

El andador se usará en la calle: Puede ser que tengamos un mayor muy activo, al que le encanta darse paseos y relacionarse con otros mayores de su edad. Eso implica que necesitará un andador de unas calidades determinadas y con un mayor número de prestaciones. En este caso y por recomendación de varias ortopedias es bueno el andador cuente con 4 ruedas, a ser posible algo grandes y siempre con sillín. Esto fomentará un mejor equilibrio y ayudará a nuestros mayores a sortear las irregularidades de nuestras calles.

El tener una vida activa implicará subir y bajar calles, andar por parques, cruzar pasos de cebra… por ello es siempre bueno contar con un andador que tenga incorporados frenos por presión. Estos frenos son similares a los de una bicicleta, de muy fácil uso y se encuentran en la empuñadura del andador. En caso de que nuestro mayor vea un obstáculo en la calle, o tenga que parar cruzando un paso de cebra, no tendrá más que presionar estas palancas para frenar el andador.

Nuestras recomendaciones

Andador para uso en la calle y domicilio: Muchos mayores dependen del andador para su día a día, se sienten seguros con ellos y los llevan a todas partes. Como nos decía Ana María “madre no se desprende del andador, está encantada. Lo usa en casa en todo momento, cuando sale a darse el paseo lo lleva siempre consigo y en el centro de día es su mejor compañero. No sabemos qué haría sin él…”.

El uso que se les dará a estos andadores será intensivo y por tanto debemos irnos a modelos fiables y resistentes. Deberán contar con frenos, sillín, cesta y ruedas, todo esto facilitará el día a día de nuestro mayor, visto el uso tan continuado que le dará. Lo mejor es que cuenten con cuatro ruedas. El material del andador de nuestro mayor deberá ser resistente.

Si no se cuenta con un andador de calidad, visto el nivel de uso continuado, podrá haber incidentes con la persona mayor, ya que al no ser materiales de excelente calidad podrá girar de forma inapropiada forzando al mayor a perder el equilibrio y caer.

En palabras de los ortopedistas la dificultad reside en encontrar un andador resistente a la par que ligero. En ocasiones las familias compran andadores muy resistentes pero que pesan mucho y terminan por limitar la libertad de movimiento de nuestro mayor.

Nuestras recomendaciones

¿Qué medidas son las idóneas para el andador?

Algunas familias nos han hecho saber que cuando uno va a elegir un andador no presta demasiada atención a las medidas del mismo y luego se encuentran con problemas. En palabras del ortopedista García “ la altura y anchura del andador será fundamental para evitar lesiones en nuestro mayor”. En palabras del doctor estas dos características nos ayudarán a elegir el andador idóneo.

Demos saber que la altura idónea del andador debe ser la siguiente: el mayor deberá estar de pie con los brazos bien extendidos, la distancia que existirá entre el pliegue de la muñeca hasta el suelo será la altura que deberá tener el andador.

Para elegir el andador con la anchura correcta, deberemos tener en cuenta el tamaño de las puertas del domicilio, centro de día, domicilio de los familiares… de esta forma nos aseguraremos no habrá ningún problema durante el día a día y el mayor podrá disponer en todo momento de su andador.

¿Cómo debo mantener el andador?

Los andadores no son un bien de lujo pero tienen un precio elevado en ocasiones, nos encontramos algunos que alcanzan los 200€ por ende debemos de cuidarlos. Un andador en mal estado supondrá un gasto económico en un futuro, y lo más peligroso, un peligro para nuestro mayor ya que podrá perder el equilibrio y caer al no estar en condiciones óptimas.

Te brindamos algunos consejos que nos han transmitido algunas ortopedias. Aún con eso, el mejor consejo que todas nos han dado es el hacer un uso concienzudo y llevar un cuidado semanal del mismo.

Debemos de cuidar los frenos, al igual que con una bicicleta, con el uso estos se desaflojan y pueden llegar a no ser fiables. Por ello debemos revisar mensualmente que funcionan y apretar todos los tornillos del sistema.

En el caso de que el andador disponga de ruedas, estas terminarán por desgastarse con el uso. Es de hecho probable que algunas estén en peor estado que otras. Las delanteras sufren más que las traseras. Habrá que asegurarse no están flojas, apretar los tornillos, echar 3 en 1 si estuviesen duras y si están en mal estado hacerse con unos recambios (precios desde 20€).

Las conteras se desgastan con el tiempo y son importantes estén en óptimas condiciones para evitar deslizamientos o deformaciones del andador. Cuando están en condiciones regulares habrá que cambiarlas por unas nuevas.

¿Cuándo debo hacerme con un andador?

Varias familias nos han hecho saber que el uso de un andador no debe considerarse algo exclusivo de personas con movilidad muy reducida. Ana nos decía “ en casa tenía un andador para mi madre pero en ocasiones yo lo usaba cuando tenía dolores de caderas. Es un aparato muy útil que facilita los desplazamientos”.

Hay colectivos que tienen una movilidad reducida durante un periodo de tiempo, quizá por problemas de cadera o por problema de articulaciones. Estas personas pueden hacer uso de un andador para facilitar su día a día hasta que esa dolencia desaparezca.

Hay personas que quizá tienen problemas cardiacos y se cansan con bastante facilidad, una cliente María, nos confiesa que tuvo que hacer uso de un andador debido a un problema de corazón hasta que fue operada. Casos como estos son más habituales y frecuentes de lo que cabe pensar, pero la gente no suele contarlos ya que son usos de andadores temporales, de ahí que no se conozcan la multitud de casos en que pueden ser útiles.

El uso de andadores en el ámbito privado para personas que sufren de fatigas con cierta frecuencia puede ser una excelente solución. Otras personas tienen problemas para mantener el equilibrio. El hijo de un cliente, Jorge, nos hizo saber que tuvo unos episodios de vértigos que durante un tiempo le dificultaron el poder andar de forma correcta en su propio domicilio. Durante esas semanas que duraron los mareos hizo uso de un andador que la facilitó enormemente su día a día.

Por tanto, no es necesario esperar a tener una movilidad reducida para hacer uso de un andador. Si tenemos una persona mayor en el domicilio no es mala idea hacerse con uno y si tenemos problemas de espalda o de articulaciones, el disponer de uno en casa es aconsejable.

¿Ventajas de los andadores?

La ventaja más obvia que todos conocemos son los beneficios físicos asociados a los andadores. Es importante que nuestros mayores tengan una vida lo más activa posible y para ello es recomendable dar paseos y salir a la calle. Gracias a los andadores nuestros mayores podrán salir a la calle, quedar con sus amigos, pasear… y no dejar de lado su vida social. El uso de los andadores fomenta el que la musculatura gane fuerza y que la circulación sanguínea esté en perfectas condiciones.

El hacer uso de andadores aumenta la independencia de nuestros mayores, en palabras de los doctores, ya que éstos son capaces de salir a la calle. Esta mayor autonomía e independencia hace que nuestros mayores tengan una vida social más activa.

El ser capaces de hacer uso de los andadores de forma correcta, sin dificultades, implica que existe una mejora notable en la psicomotricidad del mayor. El uso habitual del andador por parte de nuestro mayor hará que éste desarrolle un mejor equilibrio y una mayor estabilidad.

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